Entidades de la sociedad civil se oponen a los planes de un órgano dominado por las Big Tech para la gobernanza digital mundial

No sólo en los países en desarrollo, sino también en los EE.UU. y la UE, van en aumento los llamamientos para una mayor regulación de las grandes empresas de tecnología digital (Big Tech). En el preciso momento en que deberíamos estar dando forma a las normas mundiales para regular a estas empresas, han aparecido planes para crear un órgano de gobernanza digital mundial «empoderado» que evidentemente estará dominado por las grandes corporaciones de tecnología. Este nuevo órgano aumentaría enormemente su ya desmesurado poder y ayudaría a estos grandes conglomerados a resistirse a su regulación efectiva, tanto a nivel mundial como nacional. De hecho, nos enfrentamos a la increíble perspectiva de «un órgano dirigido por las Big Tech para la gobernanza mundial de las mismas».

Al Secretario General, Naciones Unidas, Nueva York. Su «Hoja de ruta para la cooperación digital» reconoce acertadamente que «el mundo se encuentra en un punto de inflexión crítico para la gobernanza de la tecnología, que se hace más urgente por la pandemia actual». Sin embargo, nos preocupa que la propuesta de un nuevo ÓrganoMultisectorial de Alto Nivel «estratégico y empoderado» con importantes facultades relacionadas con las políticas digitales, vaya totalmente en contra de las orientaciones de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) y su proceso oficial de seguimiento. Es inaceptable, en cualquier caso, que un órgano normativo de este tipo cuente con representantes de las empresas y de los gobiernos en pie de igualdad. Y lo que es peor, el nuevo órgano propuesto se financiará en gran medida con fondos privados (léase corporativos) y la principal propuesta que está sobre la mesa para este órgano sugiere vincular la obtención de un puesto en él con el apoyo financiero. Se trata de un nuevo desacierto para la ONU, y una dirección impensablemente peligrosa para el futuro de la gobernanza mundial. La CMSI encomendó un proceso de «cooperaciónintensificada» para desarrollar «políticas públicas internacionales relativas a Internet» (o políticas digitales globales), y un espacio de diálogo político de múltiples partes interesadas (o multisectorial), el Foro de Gobernanza de Internet. Mientras que el Foro para la Gobernanza de Internet (FGI) de las Naciones Unidas, compuesto por múltiples partes interesadas, lleva funcionando desde 2006, el elemento multilateral del propio desarrollo de políticas, el marco de «cooperación intensificada», aún no ha prosperado. Sin embargo, sigue estando en la agenda de seguimiento en curso de la CMSI, con el señalamiento por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2020 de «la necesidad de continuar el diálogo y el trabajo sobre la implementación de la cooperación intensificada», como fue previsto en la CMSI. El retraso en la creación de un órgano/mecanismo/marco de las Naciones Unidas dirigido por los gobiernos para las políticas digitales, según el mandato de la CMSI, deja un vacío temporal en el que pretende insinuarse el Órgano Multisectorial de Alto Nivel propuesto.Sin embargo, el mandato no aclara en absoluto cómo el proceso oficial y formal de «Cooperación Intensificada» puede ser sustituido (y subvertido) por un proceso informal dirigido por la oficina del Secretario General (aunque con un nombre ligeramente cambiado de «Cooperación Digital»). (Véase el Anexo 1 de este documento sobre cómo esto viola expresamente los mandatos de la CMSI y la AG de la ONU). Si bien el FGI funciona bien como foro de diálogo sobre políticas, las diversas funciones previstas para el Órgano Multisectorial de Alto Nivel propuesto –aunque a menudo se expresan de forma bastante indirecta– parecen diseñadas para convertirlo en «el» principal órgano de establecimiento de normas para la gobernanza digital mundial, al tiempo que le proporcionan una base de financiación privada. (Véase el Anexo 2 sobre el evidente papel en formulación de políticas de este órgano propuesto, y su problemático modelo de financiación). No sólo en los países en desarrollo, sino también en los EE.UU. y la UE, van en aumento los llamamientos para una mayor regulación de las grandes empresas de tecnología digital (Big Tech). En el preciso momento en que deberíamos estar dando forma a las normas mundiales para regular a estas empresas, han aparecido planes para crear un órgano de gobernanza digital mundial «empoderado» que evidentemente estará dominado por las Big Tech. Este nuevo órgano aumentaría enormemente su ya desmesurado poder y ayudaría a estos grandes conglomerados a resistirse a su regulación efectiva, tanto a nivel mundial como nacional. De hecho, nos enfrentamos a la increíble perspectiva de «un órgano dirigido por las Big Tech para la gobernanza mundial de las mismas». Un documento de la Universidad de Massachusetts describe cómo la Iniciativa de Rediseño Global del Foro Económico Mundial (FEM) pretendía que las «consultas de las múltiples partes interesadas» sobre asuntos globales evolucionaran hacia acuerdos de «gobernanza de las múltiples partes interesadas». «Esta transformación significa que los actores no estatales ya no se limitarían a hacer aportaciones a los responsables de la toma de decisiones… sino que serían realmente responsables de la toma de decisiones políticas globales». El informe de la Iniciativa de Rediseño Global pretendía centrarse, en primer lugar, en «el diseño de estructuras multisectoriales para las instituciones que se ocupan de los problemas globales que tienen una dimensión en línea (online)». Y posteriormente: «… a medida que más problemas adquieran una dimensión en línea, la institución de múltiples partes interesadas se convertirá en la norma para la cooperación internacional». La sensación de déjà-vu en lo que se está desarrollando ante nuestros ojos es bastante inquietante. Es evidente que se está dando el primer paso para convertir un órgano de «consultas multisectoriales» (el FGI) en uno de «gobernanza multisectorial» (el FGI plus, Órgano Multisectorial de Alto Nivel) para la dimensión «online» o digital. También hay que señalar cómo el término «cooperación» se emplea en el citado «plan» del FEM para significar la propia elaboración de políticas, de modo similar a como se lo usa en la iniciativa y la arquitectura de «Cooperación Digital». Instamos a la oficina del Secretario General de las Naciones Unidas a que retire inmediatamente la propuesta de crear un Órgano Multisectorial de Alto Nivel para la «Cooperación Digital», que se convertiría en el órgano de facto para la «gobernanza digital global». Si se adopta esta propuesta, sonará la campanilla de la muerte para la gobernanza global democrática y multilateral, sustituyéndola por sistemas de gobernanza dirigidos por las empresas, que, tal y como preveía el FEM, con la creciente digitalización de todos los sectores, se irán introduciendo cada vez más en todos ellos. De hecho, esta captura de los foros políticos ya está entrando en varias dimensiones del sistema multilateral de la ONU. Está teniendo un impacto directo en la vida de las personas, como vemos ahora claramente en la pandemia de la gobernanza de la salud, pero también en la gobernanza de la alimentación, la educación y el medio ambiente. Acontecimientos recientes como el COVAX y la Cumbre sobre el Sistema Alimentario son algunas muestras del movimiento en esa dirección, siguiendo el modelo anticipado recientemente en el «Gran Reinicio» (Great Reset) del FEM. El rápido crecimiento del rol del big data, la IA y las plataformas digitales en todos los sectores, encaja con el movimiento hacia la autorregulación global de las Big Tech, y tendría el efecto de un mayor atrincheramiento de este enfoque en todos los sectores. Tal y como se le ha encomendado en la CMSI, instamos a la oficina del Secretario General de la ONU a que se dedique a explorar la mejor manera de desarrollar un sistema democrático para la gobernanza digital global, siguiendo las directrices de la CMSI.

Nuestra petición específica a la oficina del Secretario General: 1. La propuesta de un Órgano Multisectorial de Alto Nivel «con poderes y estratégico» debe ser archivada. No vemos ninguna función ni necesidad de ello. 2. Hay que distinguir claramente entre lo que podría ser la Cooperación Digital para ayudar a las agencias de la ONU a emplear las tecnologías digitales en términos programáticos, por un lado, y las funciones esenciales de formulación de políticas digitales de la ONU, por otro. Con respecto a la primera, vemos algunos pasos propuestos en la Hoja de Ruta para la Cooperación Digital. Podríamos tener diversos niveles de preocupación en relación con algunos de estos pasos. Sin embargo, lo que más nos preocupa es la extralimitación completamente inaceptable de la agenda de Cooperación Digital para asumir funciones sustantivasde formulación de políticas, aunque estén algo ocultas bajo varios términos y descripciones vagas. La agenda de la Cooperación Digital debería reformularse para limitarse, si fuera el caso, a funciones de diálogo programático y de políticas. Cualquier marco o foro que se cree bajo la misma no debería exceder en lo más mínimo dichas funciones. Esto debería quedar plenamente aclarado en todos los documentos y mandatos pertinentes. Todo el lenguaje vago y confuso a este respecto debería sustituirse por una descripción clara de los roles y las funciones, excluyendo por completo cualquier función sustantiva de formulación de políticas. Estaremos encantados de ofrecer nuestro asesoramiento y asistencia a este respecto. 3. Deben renovarse los esfuerzos para desarrollar un sistema genuinamente democrático para la gobernanza digital global, manteniendo a raya los intereses corporativos. La oficina del Secretario General debería iniciar un nuevo proceso formal de consulta sobre esta cuestión, de acuerdo con las directrices de la CMSI. Esto es especialmente pertinente ahora, dado el dramático cambio de la opinión pública y política sobre la necesidad de una estrecha regulación de las grandes empresas tecnológicas, y el hecho de que estas empresas son globales y, por lo tanto, requieren un cierto nivel de gobernanza global efectiva, con normas y políticas globales apropiadas.

Fuente: Just Net Coalition www.justnetcoalition.org